Reacción a El Espíritu de Embajadores

Os voy a hablar de un libro que he tenido la suerte de leer, conocer a su autor y participar en su presentación. Es una novela que tiene un trasfondo político muy armado ya que por un lado hace un trabajo histórico muy grande para relatar una época y por otro, a través de su forma de escribir, activa al lector invitándolo a tomar acciones para una mejora de la sociedad.

El Espíritu de Embajadores de Nacho Blanes es una novela que habla de la transición a la democracia española pero lo hace desde nuestros días y desde la visión de alguien que intenta descubrir lo que supuso la época más allá del relato instaurado que nos llega a la mayoría. La protagonista nos guía en el descubrimiento de muchos acontecimientos de la época a través de su propia investigación sobre su memoria familiar. Este planteamiento nos está mostrando el camino a seguir como individuos que podemos tomar parte activa en el desarrollo de la sociedad y me parece muy interesante que como modelo se ponga a alguien anónimo que trabaja desde lo local y cercano. En este caso se habla de memoria histórica y de conocer nuestro pasado más cercano pero puede aplicarse a cualquier asunto. Además de ello durante el libro hace mención a recursos o asociaciones concretas que trabajan en el asunto, destacando La Comuna, una asociación de presxs y represaliadxs por la dictadura franquista que entre otras cosas ha recogido el testimonio de muchísimos represaliadxs durante el final del franquismo y la transición.

En la mirada a ese pasado cercano está otro de los grandes aciertos del libro. Nos relata la época entre 1975-1981 en España desde una óptica muy diferente al relato oficial mostrando las movilizaciones sociales que hubo durante esos años y toda la represión policial que sufrieron con la excusa de preservar una transición pacífica. Es interesante esta contradicción entre la violencia real que existía y la aparente tranquilidad social. Esto en el libro está muy bien reflejado y cabe destacar un capítulo concreto en el que puedes sentir el dolor físico o la indefensión de alguien apaleado en la calle por la policía mientras que en el bar de enfrente suena música y la gente no se da cuenta de lo que está pasando al otro lado de la ventana. Está escrito de manera tan orgánica que hace despertar  varios de nuestros sentidos y la imaginación va más allá. Es muy interesante la descripción sonora que hace en esta escena por lo que decidí hacer una reacción musical sobre este capítulo con el que prácticamente da comienzo el libro. A continuación os dejo un vídeo de la interpretación de esta reacción musical durante la presentación del libro que realizamos en el Círculo Cultural Juan 23 en Córdoba:

La recreación histórica que hace de los años de la transición a la democracia es muy exhaustiva pasando por grandes momentos políticos y sociales de la época y recreando discursos o entrevistas conocidas. Además de ello llena el libro de referencias culturales que nos hacen volver a esos años, suena la música de la época, se habla de los programas de televisión más famosos o del cine de la época. Además de este relato de lo más conocido, como decíamos, habla también de otras historias más silenciadas pero debidamente documentadas que nos hacen tener una visión más amplia de la época. Dentro de esta visión tan rigurosa introduce una trama de ficción que repercute directamente en los grandes hitos de la época y en mi opinión esto es lo más especial de la novela y lo que da un gran valor a la activación de la investigación del lector. Nacho Blanes se inventa un episodio ficticio que desemboca en el concepto de El Espíritu de embajadores y al más puro estilo Tarantino en Malditos Bastardos, modifica hechos conocidos por todos de la época. Sin embargo hay una diferencia con Tarantino ya que las modificaciones son mucho más sutiles (no, en la novela no se quema vivo a Adolfo Suárez si es lo que os estáis imaginando)y esto te hace dudar de lo que es real y de lo que es ficción. Me parece una manera muy interesante de activar el espíritu crítico del lector. Hace cuestionarte todo lo que se cuenta en la novela lo que hace casi imposible  no empezar a investigar sobre gran parte de los datos y nombres que aparece en el libro. Es una muy buena manera para que la lectura no termine con la última página del libro sino que su lectura sea una generadora de acción.

Por último, el libro también sirve de alguna manera de homenaje hacia todas las víctimas anónimas que hubo durante la época de la transición española. La insistencia por querer dar una visión de absoluta paz y tranquilidad de la transición hace que no se recuerden muchos de los asesinatos ni las torturas policiales realizadas más allá de 1975. La muerte de Franco no trajo el fin del franquismo, ni en el aparato del estado ni en sus prácticas, pero sí hizo que su muerte fuera una fecha límite para clasificar a las víctimas, invisibilizando las de la época posterior a su muerte. Por eso es importante que este libro las ponga en primer plano, además lo hace de una manera muy ingeniosa. A  lo largo del libro hay 10 capítulos individuales que nos sacan de la historia y nos relatan 10 asesinatos realizados por razones políticas durante la época. Lo hace cada uno usando una técnica literaria distinta, entre otros encontramos un cuento, un guion de teatro o un storyboard en donde nos da a conocer las historias de estos asesinatos poniendo sus vidas en valor y realizando un homenaje a todas las victimas políticas de esos años, que se cifran en más de 200 muertos solo en el espectro de la izquierda durante los años 1975 y 1982. Por ello durante la presentación del libro que realizamos en Córdoba yo también quise contribuir al homenaje  a modo de elegía musical. Tomando canciones que aparecen en el libro y resiginificándolas usando diferentes técnicas del mismo modo que Nacho Blanes usa las diferentes técnicas para relatar los asesinatos a lo largo de la novela realicé esta segunda reacción musical:

¿Habéis leído el libro? Si no es así lo podéis encontrar en Libros Indie. ¿Qué idea tenéis de la transición española? ¿Puede el arte cambiar el relato instaurado sobre diferentes hechos históricos? Como siempre abierto al debate y a compartir ideas.

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