Lo contemporáneo y la música

Una pregunta recurrente cuando conozco a alguien y digo que soy músico es qué tipo de música toco. Al responder, música contemporánea, muchas veces me toca hablar sobre ello un rato y siempre recibo preguntas interesantes que en seguida me hacen darme cuenta de lo poco cómodo que me siento con el uso que se le da al término y de las contradicciones que me trae. Esto me sirve como excusa para hacer una reflexión sobre qué es lo contemporáneo en la música.

Vamos a acercarnos al concepto contemporáneo de una manera básica más o menos extendida. Música o manifestación artística surgida en nuestro tiempo, entendiendo nuestro tiempo los últimos 50 años. Como vemos, en esta definición no estamos más que situando a esta música en un periodo temporal concreto, el nuestro, pero me parece un buen punto de partida para hacer alguna reflexión.

La primera controversia que me viene al pensar en música contemporánea es la diferencia entre composición e interpretación o reproducción ¿Si hablamos de creación musical nos referimos a composición, a interpretación o a ambas? ¿Es menos contemporánea la interpretación hecha hoy mismo de una cantata barroca que una obra compuesta e interpretada únicamente hace 10 años? ¿La música como arte efímero, no es por definición siempre contemporánea? La convención sí tiene una respuesta a estas preguntas, la música contemporánea es la que se compone en nuestra época, no la que se interpreta. Esto a pesar de que la interpretación es la expresión artística de muchos músicos actuales y el acercamiento, escucha y reproducción se hagan desde el contexto actual.

Asumamos este axioma de la convención en donde la composición determina la contemporaneidad de la pieza musical y nos adentramos en mi segunda contradicción o punto de reflexión ¿Una pieza compuesta hoy en día con sistemas o mecanismos compositivos de hace siglos la consideraríamos contemporánea? Aquí entra en juego también el complejo tema de la originalidad que voy a dejar de lado de momento pero  ¿Lo contemporáneo tiene que ser original? Con esto en un principio abarcaríamos toda la música compuesta hoy en día, desde la música pop hasta la más experimental pasando por el trap, el rock o el jazz. Si nos basamos en que la música contemporánea es la compuesta en este tiempo asumimos que no va a ir unido a una estética concreta, es decir que volvemos a la idea de que el término no nos está dando demasiada información. Sin embargo, la convención también tiene un matiz en este punto y concreta diciendo que la música contemporánea es aquella escrita por músicos que han estudiado en el conservatorio, no es una música de masas y tendrá sus espacios concretos en donde se interpretará, nunca en un bar o en un estadio de fútbol (salvo contadas excepciones). En resumen, para la convención, si está compuesta hace menos de 50 años y no te puedes tomar una cerveza escuchándola, es música contemporánea. Aquí vemos una clara apropiación del término contemporáneo de una parte de la música que se realiza que ni siquiera es de una estética concreta, ya que se podría catalogar así tanto música neoromántica tonal como música espectral o música minimalista por poner unos ejemplos.

Hacer una categorización de lo contemporáneo basado en elementos extramusicales me parece interesante pero quizás hay otros puntos de vista más interesantes distintos de los que nos propone la convención. En mi opinión es muy importante entender desde dónde se está creando y desde dónde se está mirando a la sociedad ¿Sería posible hacer una clasificación entre música creada desde dentro de la sociedad y música creada mirando a la sociedad desde fuera o incluso de espaldas a ella? ¿Sería posible categorizar la música partiendo de la intención o no del artista de buscar algo único y personal (o colectivo)? Volvemos a encontrarnos con el concepto de originalidad, pero me gustaría diferenciar entre la búsqueda de la misma y el conservadurismo de reproducir esquemas previos conscientemente. Si asumimos una respuesta afirmativa a estas preguntas en lo contemporáneo podríamos encontrar música a priori tan dispar como la de Rodrigo Cuevas, Nuria Núñez Hierro, Rigoberta Bandini u Óscar Escudero y mucha de la música relacionada tradicionalmente a cada uno de ellos estaría lejos del concepto de contemporaneidad que planteo. Aquí quiero dejar claro que no hablo de lo contemporáneo como algo puramente positivo ni lo conservador como algo negativo. También me entra la siguiente duda ¿Son realmente antónimos lo conservador y lo contemporáneo? ¿Puede algo conservador ser contemporáneo?

Voy a hablar de un par de ejemplos con los que he tenido relación recientemente que creo que reflejan lo contemporáneo entendido como manifestación y reflejo de la sociedad contemporánea. Por un lado la gira de Motomami de Rosalía y por otro el proyecto Cuarto de Tono. Creo que tanto uno como otro cumplen los requisitos de construir desde la sociedad y con una voluntad de búsqueda aunque sea desde estéticas totalmente diferentes. A continuación veremos muchas características comunes que apoyan mi tesis.

Estoy seguro que no hace falta hacer una introducción de Rosalía y su gira de Motomami. En cuanto a Cuarto de Tono es un grupo de artistas de Zaragoza en donde hay intérpretes, compositoras y performers que llevan creando diferentes espectáculos interdisciplinares desde el 2020. Podéis conocerlo más a fondo en su página web: https://cuartodetono.es/

Son dos propuestas musicales que a priori tienen poco que ver pero como decíamos van a tener varios rasgos en común que para mí van a definir qué es lo contemporáneo a día de hoy. La primera y más transversal quizás es la comprensión por parte de las dos artistas de que la música sirve como canalizador para vivir una experiencia que transciende lo bello como tal. Cuando vas a un concierto de Rosalía no estás solo buscando escuchar canciones bonitas sino que quieres sentir algo profundo y catárquico, claro ejemplo de ello es el uso de sonidos filtrados “desagradables” o forma fraccionada de la música en donde en muchas ocasiones no se desarrollan los temas y se interrumpen antes de lo esperado por contraste. Cuarto de tono tampoco está buscando la belleza como único fin en sus conciertos sino que propone viajes en donde quiere hacerte transitar por diferentes emociones, ejemplo de ello es su espectáculo Presencia que hace una reflexión sobre los meses del confinamiento y busca que el público se sienta identificado con sensaciones vividas durante la pandemia. Vemos que hay otros objetivos más allá de la belleza estética entendida desde un punto de vista conservador.

En ambos casos se busca que la experiencia del concierto venga con una preparación previa. En algunos casos se hará de manera consciente por parte del público y en otras el artista va guiándolo de manera casi subliminal. Si nos fijamos en el proyecto Paisajes sonoros de la memoria de Cuarto de tono, crean unos talleres previos a los conciertos en donde se explora la consciencia sonora del público y sus recuerdos sonoros. Después de estos encuentros se realiza el concierto en donde se van a identificar las reflexiones hechas previamente e incluso se van a escuchar sonidos trabajados durante los talleres. Rosalía publica el disco antes de la gira para que el público ya conozca las canciones que va a escuchar, se aprenda las letras y pueda participar en el concierto. La emoción viene cuando llega tu canción favorita que has estado “trabajando” durante varios meses para poder sentir esa emoción cuando llega durante el concierto. Sin esa preparación previa la experiencia sería muy distinta.

Todo esto está muy unido a la idea de crear comunidad, un rasgo muy claro de las manifestaciones artísticas contemporáneas. Estas comunidades tienen incidencia en el objeto artístico y son parte activa en el desarrollo de los proyectos. Aquí contamos con dos ejemplos muy distintos en cuanto a tamaño de comunidad pero en cuanto a lo que nos atañe, la cantidad es secundaria,  lo que cuenta es la calidad y la implicación de ésta, ya que se les va a dar la oportunidad de participar activamente. El caso del proyecto Paisajes sonoros de la memoria de Cuarto de tono comentado anteriormente es un buen ejemplo ya que estos talleres y conciertos se han ido haciendo en diferentes pueblos y zonas rurales en donde se trabaja también por empoderar a la población de los municipios. A su vez los participantes de diferentes poblaciones terminan estando unidos entre ellos por el hecho de haber participado y de haberse implicado en los talleres. Hay un caso que me parece también paradigmático con Rosalía y es la distribución de su canción Despechá. Una canción que no estaba incluida en el disco, la canta por primera vez en uno de sus directos y pide al público que la graben para difundirla. Automáticamente todo el público de los siguientes conciertos ha escuchado la canción a través de grabaciones caseras, por lo que la cantante está confiando en la primera distribución de la canción a su comunidad.

La idea de comunidad está muy conectada con las redes sociales y con la multiplataforma. Los canales de escucha y de creación de la música ya no son solo a través del concierto en directo, ni tan siquiera de los discos. Tanto Rosalía como Cuarto de tono hacen uso de diferentes plataformas en donde muestran parte de su trabajo, para hacernos una idea global de su manifestación artística tenemos que atender a toda su actividad. Más allá del uso de las redes convencionales me parece interesante destacar el vídeo de Motomami de Tik Tok de Rosalía que está totalmente adaptado al canal de distribución y esto está influyendo en el objeto artístico; o el podcast producido por Cuarto de tono que completa la experiencia global del grupo.

Esta idea de que la música, a pesar de estar en el centro, tiene que ser parte de algo más general creo que también es un rasgo identificativo de la contemporaneidad. A esto le añadiría que lo visual tiene mucho peso y que lo tecnológico está muy presente. La puesta en escena de la gira Motomami de Rosalía en mi opinión revoluciona y pone en el centro todo esto. Encontramos dos grandes pantallas verticales en donde se proyectan imágenes grabadas en directo, un  escenario prácticamente vació y una pantalla central en donde se proyectan imágenes pregrabadas. A esto se le une un escenario bastante bajo y recintos de concierto muy grandes que imposibilita ver de manera clara a la artista y los bailarines sobre el escenario por lo que el concierto realmente lo estás viendo a través de estas pantallas. Esto es deliberado, el videoarte está en el centro del espectáculo y los operarios de cámara son una parte indispensable del mismo, de hecho en muchas ocasiones es la propia cantante la que porta una cámara. En Cuarto de tono el uso de la electrónica y los audiovisuales también son parte esencial de los espectáculos y estos están entendidos también desde lo visual.

Una de las grandes críticas que se ha hecho a los conciertos de Rosalía unido al hecho de ver prácticamente todo el concierto a través de las pantallas ha sido el hecho de que el operario de cámara estuviese muy presente en el escenario o que se viesen las costuras de la producción audiovisual del espectáculo. Lejos de la crítica en mi opinión mostrar el proceso mecánico o creativo de lo que se está haciendo es algo muy contemporáneo. Ahora mismo, influenciado también por las redes sociales, se muestra más la realidad de los procesos y el cómo se construyen los espectáculos. Lejos de intentar esconder lo que conlleva crearlos se muestra el trabajo y se integra dentro de la obra. Cuarto de tono lleva esto hasta la máxima expresión en su página web https://tape360.org/ en donde enseñan paso a paso el proceso de creación y evolución de sus proyectos artísticos. Esta forma de abrir el estudio o el backstage muestra cercanía y desprende de misticismo a la creación artística. Esto está unido con la idea contemporánea de creer que cualquiera puede llegar a ser artista, cada vez se despoja más de la idea de genio al artista. Para mí además de esto, lo que lo hace realmente contemporáneo es que en muchas ocasiones está integrado en el producto con este concepto meta tan actual.

Por último, en la actualidad se tiende a tener proyectos muy personales y en muchos casos personalistas. El mayor apoyo a la diversidad posibilita el relato personal y la autenticidad desde la autoafirmación de nuestra propia personalidad. Esto podemos verlo en todo el disco de Rosalía pero quizás es más palpable en G3N15 donde se introduce un audio personal de la abuela de la cantante o en el mero hecho de aparecer en escena sin músicos enviando el mensaje de que es ella desde su personalidad la que está compartiendo la música. Dentro de los proyectos de Cuarto de tono encontramos el monográfico con obras de la directora artística del grupo Carolina Cerezo, La vida instrucciones de uso, que justamente es un teatro musical sobre la intimidad, en este ejemplo vemos otra vez como lo personal coge fuerza como base de creación.

Creo que estos han sido unos buenos ejemplos de elementos que nos definen como sociedad y que acompañan a las manifestaciones artísticas. Por supuesto, muchos elementos no son nuevos de nuestra época y podemos encontrarlos a lo largo de la historia pero la conjunción de todos ellos de manera más o menos generalizada sí define, en parte, nuestra época. Creo que el arte o la música contemporánea nos tiene que definir como sociedad y si no es así me entran dudas de si algo es contemporáneo. Mi pregunta es si se puede redirigir el concepto contemporáneo en estos términos y si tiene sentido hacerlo. Quizás está bien despojar de su significado premigenio al término contemporáneo y resignificarlo como lo ha hecho la convención definiéndolo como “la música escrita en los últimos 50 años que no puedes escuchar tomándote una cerveza” pero si es así, no quiero que mi música se reduzca a ese término.

Como siempre, cualquier comentario, sugerencia o debate es bienvenido, más con un tema tan complejo como éste que puede llegar a ser polémico. Mi idea no es establecer una idea fija y estoy siempre abierto a escuchar, moldear estas ideas e ir construyendo una compresión sobre nuestro tiempo y sobre el arte que seguramente nunca llegará, pero seguro que entre todos es más sencillo.

2 comentarios en “Lo contemporáneo y la música”

  1. Muchas gracias por estas reflexiones tan interesantes. Me encantaría abrir un debate sobre este tema tan apasionante como polémico.
    Presentas dos ejemplos en los que, dentro de sus grandes diferencias, se refleja perfectamente lo que tu mismo llamas «lo contemporáneo». Estoy muy de acuerdo con la mayoría de los rasgos que analizas, a pesar de que lo complicado será delimitar estas características en casos menos evidentes que cuenten con elementos más «tradicionales» o que jueguen en la frontera de lo clásico (usado como antónimo de contemporáneo).
    Una de las características que le atribuyes a las manifestaciones artísticas contemporáneas es el hecho de crear comunidad. Este es sin duda un aspecto tremendamente presente no solo en el arte sino en las sociedades actuales, tan regidas por las redes sociales. En efecto, estas redes persiguen una sensación de comunidad entre sus usuarios, y así lo hace también una parte del arte ligado a esta generación. Pero, me pregunto, ¿es este un rasgo realmente contemporáneo? E incluso, ¿Se componen estas comunidades verdaderamente de personas con características o intereses comunes? Creo que en ninguno de los casos se puede responder con una afirmación rotunda. A pesar de que el acto de crear comunidad ha marcado históricamente numerosas manifestaciones artísticas contemporáneas y de que hoy en día este hecho se persigue mediante las plataformas más actuales, no lo consideraría como intrínsecamente contemporáneo, sino como método de visibilización para muchas manifestaciones artísticas (sean estas de la índole que sean). Lo que además me hace concluir que una parte menos visible del arte contemporáneo se ve ensombrecida por su no-búsqueda de comunidad. ¿Lo hace esto menos contemporáneo?

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    1. Muchas gracias por la respuesta y rebatir algunas de las cosas que se dicen. Yo creo que ninguna de las características es únicamente propia de nuestro tiempo, más una tan general y propia en la naturaleza humana como es la idea de comunidad. Mi idea era mostrar no tanto que haya algo nuevo nuevo en sí mismo sino que la acumulación de todas las características y el ponerlas en el centro es lo que definiría el arte contemporáneo.
      También con tus reflexiones me viene a la mente la pregunta de qué consideramos comunidad, cuáles son las diferentes formas de relacionarse en ellas a lo largo de la historia y de cómo ha podido cambiar (o no) esto a través de la historia. Con esto también me pregunto si la no-búsqueda de comunidad en la actualidad no lleva de facto a crear una comunidad o al menos de cómo se puede materializar esto siendo parte de la sociedad.
      Totalmente de acuerdo en cuanto a que los dos ejemplos mostrados son muy claros y paradigmáticos y habrá muchos casos en donde la manera de manifestarse todo esto sea menos clara. También creo que puede haber muchos en donde tengan elementos más clásicos, que al menos para mí, entrarán dentro de la pregunta que me hago de si es realmente contemporáneo (repito, sin hablar de lo contemporáneo como algo mejor que lo demás de manera absoluta) en un sentido más global o simplemente está sucediendo en nuestra contemporaneidad.
      Muchas gracias por compartir!

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